Algunos de los problemas padres hijos son generados por problemas de comunicación

Todos nosotros seamos en este momento solo hijos o también padres, en nuestro momento hemos ocultado cosas.

Bien sea por vergüenza, por miedo, por “no querer molestar” o incluso porque creemos que no es problema de nadie.

A pesar de eso la mayoría de las personas se jacta de que la comunicación en su núcleo familiar es excelente.

Pero, en realidad ¿es comunicación solo preguntar a tu hijo como le fue en la escuela cuando van de camino a casa y no ahondar en el tema?

O ¿es acaso una buena comunicación hablar con tu madre las vecinas mientras están en la cola del supermercado?

Sinceramente son pocas las familias, de las antes mencionadas, que hacen más que esto.

Algunos de los problemas padres hijos son generados por problemas de comunicación

Ahí es donde las cosas se ponen mal. Pensamos que todo está bien, suponemos que todo marcha correctamente, de no ser así me lo dirían, te dices.

Pero no, así como tú piensas eso, los demás también y nadie se involucra más en la vida del otro.

Nos callamos muchas cosas, las acumulamos en nuestro interior y rogamos porque no decidan salir en el momento más inoportuno.

La realidad es que esos problemas, situaciones o conflictos, sí, siempre son cosas malas, las cosas buenas nadie se las calla. Todo eso, cuando los callamos, solo hacemos más grande la molestia y al salir no dará tregua.

Esa actitud es sumamente autodestructiva, y aunque sabemos que no nos hace bien, tendemos a repetir.

Lo que hace que cada día la brecha entre hijos y padres se haga más grande. Nos distanciamos de las personas a las que más debemos estar unidas y eso repercute en nuestra forma de relacionarnos.

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Razones por la que los padres no hablan con sus hijos

Todos los padres se sienten en la obligación moral de enseñar a sus hijos con el ejemplo. Y en realidad así debe ser, pues no hay manera más efectiva de hacerlo.

Sin embargo son muchas las experiencias de vida y conocimientos que los padres no comparten.

Lo que no saben es que evitarían muchísimos problemas y sus hijos entenderían muchas cosas de la vida y se tomaran más en serio otras si sus padres las comentaran con ellos.

Las principales razones de los padres son:

  • Por vergüenza: A todo padre le avergüenza hablar de temas como su propia sexualidad, sus gustos, y experiencias pasadas por miedo a ser juzgados.
  • Por miedo: A dar un mal ejemplo, a perder credibilidad, a ser vistos por sus hijos como alguien inferior, por eso no hablan de problemas financieros.
  • Para no preocuparlos: Los padres siempre tienen que ser capaz de solucionar todo, o eso piensan sus hijos. Entonces los padres callan cuando las situaciones son más fuertes que ellos y se sienten asfixiados.
  • Porque no es su problema: A veces subestiman a los hijos y piensan que no solucionan nada contándoles algo importante, no importa si lo involucra o no.

Cuando somos padres queremos ser héroes, no queremos que nuestros hijos sepan lo ignorantes que somos en algunos temas.

No queremos que sepan que de jóvenes nos arrestaron porque perderemos autoridad para reclamarles cuando estén en líos.

Les ocultamos que a los 16 años llegamos a salir con 4 chicos a la vez y nuestra mejor amiga nos encubría, porque puede ocurrírseles la idea de hacer lo mismo.

No les decimos que tenemos problemas de salud de tanto fumar cigarrillos porque entonces nos lo prohibirán y creerán que tienen derecho a tratarnos como si fuéramos pequeños y castigarnos.

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Tampoco decimos que somos impotentes, que nos van a embargar la casa, que chocamos el carro, que nos gusta las secretaria o que la maestra es una ignorante y no debería tener su título académico. Por esas razones.

Es así, son muchas las razones… Pero los hijos también tienen sus razones.

Razones por la que los hijos no hablan con sus padres

El caso de los hijos no es muy diferente. También tienen miedo a que sus padres se hagan una idea errónea de ellos y también a que invadan su privacidad.

No es fácil ser joven, todos esos cambios hormonales, cambios en el cuerpo y en la vida entera, tantos que se hacen difíciles de controlar.

La mayoría de los jóvenes ocultan cosas y les hacen creer a sus padres que todo está bien porque:

Tienen miedo: Miedo a muchas cosas, pero principalmente a la recriminación, a que los padres digan que ellos nunca hubiesen actuado así y se decepciones. Miedo a ser juzgado o señalado, miedo a la burla.

Vergüenza: También los hijos se avergüenzan de cosas que les pasan, porque puedan considerarse absurdas o incluso porque les expongan ante otras personas, como si le robas algo al vecino y tu madre te hace ir a pedir disculpas y devolver lo hurtado.

Saben que no es correcto: Los muchachos ya han desarrollado la capacidad de discernir si ayudar a alguien está bien y no hacer los deberes del colegio o fugarse de la escuela está mal, por eso esconden lo que saben que traerá represalias.

Porque no vale la pena: “¿Para que contarle algo a mis padres si no me escuchan?” es muy común que cuando los niños sienten esa indiferencia se vuelvan más herméticos con sus cosas, desde las más simples hasta las complejas.

Por estas y más razones los chicos se encierran en su burbuja y no dejan entrar a nadie.

Por eso esconden que salen con el chico que tiene la peor reputación, esconden malas notas, olvidan mencionar que se fugaron de clases o que accidentalmente rompieron el vidrio de un carro con una pelota.

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Así como eso también esconden cosas más delicadas, como una violación, un accidente en automóvil, una enfermedad venérea, un cambio de carrera universitaria y hasta la orientación sexual.

Son temas que la mayoría de los jóvenes esconden a sus padres. Causando a la larga un daño tanto a ellos como a sus padres.

Como tener una mejor comunicación entre padres e hijos

Entendiendo primero que hay límites. Existe la privacidad y la intimidad. De lado y lado. Ni los padres deben saber todo de los hijos ni viceversa.

Eso porque hay cosas que realmente no influyen en la vida del otro y no es necesario comentarlas. No porque las expongamos vamos a ser mejor vistos, a veces pecamos de indiscretos.

Por otra parte, como padres debemos bajar de nuestro pedestal y confesar ciertas cosas con nuestros hijos. A una edad prudente se debe hablar de sexo, drogas, alcohol, embarazos, robos y accidentes.

Ningún bien hace ocultarlos, nuestra experiencia puede evitar a nuestros hijos aprenderlo en carne propia.

También logrará unir los lazos, hacernos más humanos ante los ojos de ellos que creen que nunca nos equivocamos, y eso está bien, podemos equivocarnos. Todos tenemos ese derecho.

Interesarnos por las cosas que el otro quiera compartir también es un buen paso. Saber que le gusta y que no, sea comida, película o persona. Si le gusta intenta saber por qué.

La comunicación no saldrá sola en un solo día, requiere ganas, empeño de ambas partes y tiempo. Como un árbol, al final dará frutos.

Aprovechemos que ya la época en que los padres eran muy serios y no hablaban de nada terminó. Seamos más cercanos y fomentemos la empatía, solo así mejorarán las relaciones.

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